«Nuestro objetivo no es únicamente acercar las disciplinas STEAM a las nuevas generaciones, sino despertar curiosidad, confianza y ganas de seguir aprendiendo.»
Entrevista con Balbina López de la Torre, directora de RRHH de QUEST GLOBAL

El impulso de las vocaciones STEM se ha convertido en una prioridad estratégica para empresas y sociedad, no solo por su impacto en la competitividad, sino también por su capacidad para generar oportunidades y reducir brechas desde edades tempranas. En este contexto, iniciativas como el STEAM Basket Camp representan una innovadora combinación de deporte, tecnología y aprendizaje experiencial que busca despertar el interés de los jóvenes por disciplinas clave para el futuro.
Hablamos con Balbina López de la Torre García , directora de RRHH de Quest Global, con motivo de su implicación en este proyecto, para conocer su visión sobre el desarrollo del talento joven, el papel de las organizaciones en el fomento de las carreras STEM y los retos de liderazgo y gestión del talento en un entorno cada vez más exigente y transformador.
1. El patrocinio del STEAM Basket Camp conecta educación, deporte y tecnología. ¿Qué os motivó a apostar por esta iniciativa y qué impacto esperáis generar en el desarrollo del talento joven?
En Quest Global creemos que el talento no se desarrolla únicamente en las aulas. También se construye en entornos donde los jóvenes aprenden a trabajar en equipo, resolver problemas, superar retos y descubrir su potencial.
Precisamente por eso el STEAM Basket Camp nos pareció una iniciativa especialmente valiosa. Combina deporte, tecnología y aprendizaje de una forma muy natural, mostrando que las competencias que necesitarán en su futuro profesional también pueden desarrollarse a través de experiencias prácticas y motivadoras.
Nuestro objetivo no es únicamente acercar las disciplinas STEAM a las nuevas generaciones, sino despertar curiosidad, confianza y ganas de seguir aprendiendo. Si conseguimos que algunos de estos jóvenes amplíen sus horizontes y descubran nuevas posibilidades para su futuro, estaremos contribuyendo a generar un impacto positivo y duradero.
2. En un contexto donde las vocaciones STEM siguen siendo un reto en España, especialmente entre ciertos colectivos, ¿qué papel crees que deben jugar las empresas en despertar ese interés desde edades tempranas?
Las empresas tenemos una responsabilidad que va más allá de generar negocio. También debemos contribuir activamente a desarrollar el talento que la sociedad necesitará en el futuro.
Con frecuencia, los jóvenes no descartan las carreras STEM porque no les interesen, sino porque no conocen suficientemente las oportunidades que ofrecen o porque no encuentran referentes con los que identificarse. Ahí las organizaciones podemos desempeñar un papel fundamental acercando la realidad de nuestras profesiones a colegios, universidades e iniciativas como este campus.
Además, debemos prestar especial atención a colectivos tradicionalmente infrarrepresentados. La innovación se nutre de perspectivas diversas y cuanto más amplia y diversa sea la base del talento STEM, mejores soluciones construiremos para responder a los retos del futuro.
3. El enfoque STEAM combina ciencia y creatividad. Desde tu experiencia, ¿qué competencias consideras clave para el talento del futuro más allá del conocimiento técnico?
El conocimiento técnico seguirá siendo esencial, pero cada vez será menos suficiente por sí solo.
Vivimos en un entorno donde la tecnología evoluciona a una velocidad extraordinaria. Por ello, la capacidad de aprender continuamente será probablemente la competencia más importante de todas. A partir de ahí, destacaría otras habilidades igualmente relevantes como el pensamiento crítico, la creatividad, la curiosidad, la colaboración, la inteligencia emocional y la adaptabilidad.
Las organizaciones necesitaremos profesionales capaces de combinar conocimientos técnicos con una visión humana. Personas que sepan desarrollar soluciones innovadoras, pero también comprender las necesidades de quienes las utilizarán. El futuro pertenecerá a quienes sean capaces de integrar tecnología, creatividad y propósito.
4. Iniciativas como este campus también son espacios de aprendizaje informal. ¿Cómo pueden las organizaciones identificar y acompañar ese talento emergente de forma más efectiva?
El primer paso es ampliar nuestra definición de talento.
Muchas veces nos fijamos únicamente en conocimientos o resultados académicos cuando, en realidad, el potencial suele manifestarse a través de la curiosidad, la iniciativa, la resiliencia, la capacidad para colaborar o el deseo constante de aprender.
Espacios como el STEAM Basket Camp permiten observar precisamente esas competencias en acción. Por eso es importante que las organizaciones se acerquen a este tipo de iniciativas, identifiquen ese potencial y, sobre todo, ayuden a desarrollarlo mediante mentorías, experiencias prácticas, programas formativos y oportunidades reales de crecimiento.
Estoy convencido de que el talento está distribuido de forma universal; lo que no siempre está distribuido de forma universal son las oportunidades. Nuestra responsabilidad es contribuir a reducir esa distancia.
5. Desde la perspectiva de liderazgo, ¿qué tipo de líderes necesita hoy una organización que quiere apostar por la innovación y el desarrollo del talento STEM?
Las organizaciones ya no necesitan únicamente líderes que gestionen equipos; necesitan líderes que desarrollen personas.
En entornos tecnológicos, donde el cambio es constante, el líder no puede ser quien tiene todas las respuestas. Su papel consiste en crear las condiciones para que otros puedan aprender, innovar y aportar nuevas ideas.
Los mejores líderes son aquellos que combinan exigencia con cercanía, visión estratégica con humanidad. Personas capaces de impulsar la excelencia técnica sin olvidar que la innovación nace en equipos donde existe confianza, seguridad psicológica y espacio para experimentar.
El liderazgo del futuro será cada vez menos jerárquico y más colaborativo, inspirador y orientado al crecimiento de las personas.
6. Muchas compañías están repensando su propuesta de valor al empleado. ¿Cómo se puede integrar el propósito social —como el impulso de la educación— en la estrategia de talento de forma auténtica?
La palabra clave es autenticidad.
Las personas quieren trabajar en organizaciones cuyos valores se reflejen en acciones concretas. El propósito no puede limitarse a una declaración corporativa; debe formar parte de la cultura y de las decisiones diarias de la empresa.
En una compañía de ingeniería y tecnología como Quest Global, apoyar iniciativas educativas y fomentar las vocaciones STEM es una extensión natural de nuestra actividad. Pero la verdadera diferencia aparece cuando nuestros propios profesionales participan, comparten conocimiento, ejercen de mentores y ayudan a inspirar a las nuevas generaciones.
Cuando el propósito se vive y no solo se comunica, se convierte en una poderosa herramienta para atraer, desarrollar y comprometer al talento.
7. Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son los principales retos que ves en la gestión del talento, especialmente en ámbitos tecnológicos, y cómo deberían prepararse las organizaciones para afrontarlos?
El principal reto no será encontrar tecnología, sino desarrollar y fidelizar a las personas capaces de aprovechar todo su potencial.
La inteligencia artificial, la automatización y la transformación digital están cambiando las reglas de juego a una velocidad sin precedentes. Esto exige organizaciones que apuesten decididamente por el aprendizaje continuo y por la actualización permanente de competencias.
Además, la competencia por determinados perfiles tecnológicos seguirá creciendo. Las empresas deberán diferenciarse no solo por las condiciones que ofrecen, sino también por su cultura, sus oportunidades de desarrollo y el propósito que proporcionan a sus profesionales.
Y junto a todo ello aparece un desafío fundamental: mantener el equilibrio entre tecnología y factor humano.
En resumen, los equipos y las organizaciones necesitan objetivos retadores, pero también claridad, confianza y espacios donde aprender de los desafíos. Necesitamos jóvenes que aporten esa energía, ese enfoque y, sobre todo que aprendan a ser resilientes y estén dispuestos a hacer camino donde ni siquiera hay una senda.
Al final, no necesitamos personas que nunca encuentran obstáculos, sino personas que desarrollan la capacidad de aprender de ellos, evolucionar y salir fortalecidos. Y esa capacidad será cada vez más determinante en un entorno marcado por la transformación tecnológica y la inteligencia artificial.
Por eso estoy convencida de que, aunque la tecnología seguirá avanzando a gran velocidad, la verdadera ventaja competitiva no estará en las herramientas, sino en las personas. En su capacidad para aprender, colaborar, adaptarse e innovar con propósito. La tecnología acabará estando al alcance de todos; la diferencia la marcarán aquellas organizaciones capaces de desarrollar culturas donde el talento pueda crecer, reinventarse y dar lo mejor de sí mismo. Ahí es donde realmente se construye el futuro. Ahí es donde esa vertiente artística (A) se combina con la perspectiva STEM, creando STEAM.



